domingo, 3 de junio de 2012

Pan integral con aceitunas y tomate

Ingredientes para 1 pan de unos 650 gramos:

- 500 gramos de harina integral (puede ser mezcla de harinas a partes iguales, por ej. trigo y centeno)
- 380 ml de agua
- 1 pastilla de levadura de panadero fresco (yo la compré en Mercadona, es un paquetito que lleva dos pastillas de 25 gramos cada una, y pone que son 25 gramos por cada 1/2 kg de masa)
- 3 tomates secos
- 1 puñado de aceitunas negras de Aragón (de las pequeñas arrugaditas, tambén conocidas como "muerta")
- 3 puñaditos de pipas de girasol peladas (al natural, o sea, que no lleven sal ni sean fritas)
- 1 cucharada rasa de sal



Preparación:

1)- Ponemos el agua en un cazo al fuego y la templamos. La vamos tocando con la punta de un dedo, no debe llegar a quemar, sino que quede templadita. Mientras, desmenuzamos las aceitunas y los tomates, se puede hacer con las manos, luego los mezclamos con las pipas de girasol.


2)- Mezclamos la harina (o harinas, si usamos dos tipos) con la levadura desmenuzada y la sal. La levadura de Mercadona se desmenuza muy fácil, es casi como una de esas pastillas de caldo concentrado. Una vez mezclado, hacemos un hueco en el centro.


3)- Vamos añadiendo el agua poco a poco y sin dejar de mezclar, con la manos o paleta de madera. Si vemos que queda muy seco, añadimos un poco más de agua.


4)- Añadimos las aceitunas y el tomate y mezclamos bien.


5)- Tapamos con un trapo de cocina o mantelito y dejamos levar durante unas 2 horas.



6)- Vertemos en un molde alargado, tipo tiramisú, previamente forrado con papel de horno. Aplanamos con la ayuda de una cuchara humedecida. Hacemos unos cortes transversales. Espolvoreamos unas pipas de girasol por encima y las apretamos contra la masa con la misma cuchara humedecida.


7)- Precalentamos el horno 10 minutos. Introducimos el pan y horneamos a máxima potencia durante 15-20 minutos. Luego bajamos la potencia a la mitad y horneamos durante 25-30 minutos. Todo esto sin abrir el horno en ningún momento.


8)- Y ya está listo para servir. Se puede consumir ya, pero es mejor dejarlo de un día para otro. Una vez está frío, se puede cortar en rebanadas, tipo pan rústico, y congelarlas. Para usarlas, bastará con sacarlas del congelador y calentarlas un poco en el horno o microondas.


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